sábado, 25 de junio de 2011

El sueño de la oruga

Un pequeño gusanito caminaba en dirección al sol, y cerca del camino se encontró con un grillo:

- ¿hacia donde te diriges? Le preguntó.

Sin dejar de caminar la oruga le contestó:

- tuve un sueño anoche, soñé que desde la punta de una gran montaña yo miraba todo el valle, me gusto lo que ví en mi sueño y hoy decidí realizarlo.

Sorprendido el grillo dijo mientras su amigo se alejaba:

- debes estar loco, como podrás llegar hasta aquel lugar, tú, una simple oruga; una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó.

Sus diminutos pies no dejaban de moverse. De pronto se oyó una voz de un escarabajo:

- ¿hacia donde te diriges con tanto empeño?

Sudando ya el gusanito le dijo jadeante:

- tuve un sueño y deseo realizarlo, subir a esa montaña y desde allí poder contemplar todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo soportar la risa y soltó la carcajada y luego dijo:

- ni yo con patas tan grandes intentaría una empresa tan ambiciosa.

Se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino habiendo avanzado unos cuantos centímetros.

Del mismo modo la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestra amiguita a desistir, ¡ no lo lograrás jamás ¡, pero en su interior había un impulso que la obligaba a seguir, ya agotada y sin fuerzas y a punto de morir decidió parar a descansar y construir con un último esfuerzo un lugar donde pernoctar; estaré mejor. Fue lo último que dijo y murió.

Todos los animales del valle fueron día a día a mirar sus restos, ahí estaba el animal más loco del pueblo, había contruido como su tumba un monumento a la insensatez, ahí estaba un duro refugio digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se habían congregado en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos; de pronto quedaron atónitos, aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser de la oruga que creían muerta, poco a poco como para darles tiempo a reponerse del impacto fueron saliendo las hermosas alas arcoiris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos, una mariposa.

No hubo nada que decir todos sabían que haría, se iría volando hasta la gran montaña y realizará un sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.....

"Nos han creado para realizar un sueño, vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos; quizás necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas y entonces con otro aspecto, con otras posibilidades y con otros esfuerzos lo lograremos. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado sino por el obstáculo que has tenido que enfrentar y afrontar en el camino. . . . . . ."

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