martes, 8 de marzo de 2011

AQUI SE REZA CANTANDO

Artículo escrito por David Delfín, y publicado en la revista Estandarte de la Cofradía del Cautivo cuyo director es Pepelu Ramos:

Cuando se han sobrepasado la treintena de años desde la recuperación de la fiesta del carnaval en Málaga, una mirada al conjunto de sus coplas nos permite un acercamiento único a los acontecimientos ciudadanos más sobresalientes y a lo que fuimos en cada momento según la versión popular de las coplas. Esto es, poder asomarnos a los rasgos más significativos de un determinado período y contexto bajo el prisma de la única expresión popular viva, que por estar ligada a la interpretación (subjetiva) de la actualidad, reúne una visión de las transformaciones sociales, las ideas y los sentimientos colectivos sobre los más diversos temas, una tarea realizada a menudo con voluntad de crónica cantada o de respuesta a los acontecimientos.

Siendo así que, hoy, historiadores de nuestra Universidad como don Manuel Morales, o, don Elías de Mateo, reconocen el valor que suponen estas creaciones como una oportunidad de verificar la versión popular, ésa que no figura en los libros, y que analizada bajo esta óptica constituye una guía con la que poder revisar, entre otros, la vida social malagueña versionada según sus coplas carnavalescas; creaciones en las que la Semana Santa, tanto desde el punto de vista religioso como desde el punto de vista social, ha permitido exponer el pensamiento colectivo y, especialmente, su sentir.

No se callan los tambores. Semana Santa no acaba. Mi pueblo que todo el año, sigue viviendo el calvario, su penitencia no para… Mientras se comen tu Cena, otros te llevan al Huerto. Dejan tus manos cautivas, dejan tus manos cautivas. La pasión sigue sufriendo… Mi plegaria no se acaba, esperando ese domingo, para verte resucitada; mi Málaga, mi Málaga guapa. (Comparsa Los Liberales, 2000).

Contrariamente a lo que podría considerarse, que la recuperación de la fiesta en 1979-80 sucediese durante los años de la transición a la Democracia y en el contexto de los grandes cambios sociales de esta etapa histórica, favorecerá en el carácter de las coplas un fenómeno reivindicativo y de afirmación de todo lo malagueño, y lógicamente, también de la Semana Santa, y su transformación evidente en las formas y valores espirituales y/o artísticas también durante estos últimos treinta años. Desde las primeras coplas, y al menos hasta fines de los años ochenta, el objetivo era ensalzar la diferenciación, la grandeza y el sentir de nuestro mundo cofrade, a menudo como respuesta al escaso eco mediático de la televisión nacional o regional y la proyección de un destacado sentimiento de pertenencia (real o sentimental) a algunos de nuestros barrios históricos (recordemos la proyección asociativa de las peñas en aquellos años), y en los que los Sagrados Titulares de las distintas Hermandades de pasión supondrán una importantísima referencia.

Yo no entiendo lo que está pasando, con esa gente de Telesur, que nos tienen marginados, si mi tierra es pueblo andaluz, no comentan la Semana Santa, ni la feria que es tan popular, ni mucho menos nuestros carnavales… (Murga Los Panchitos, 1983).

Yo que adoro todos los carnavales, no me pierdo ningún año, los de Cádiz en Telesur… Me quedé asombrado, cuando una cierta comparsa de Barbate, apareció con ese tipo singular, tan castizo y popular llamado cargaores, no discuto su clase pero sí su verdad. Nos dijeron cantando con todas su ganas, que los gaditanos seguro que son únicos en toda España, que llevan los tronos, cargados al hombro y marcando el paso, eso nos demuestra su ignorancia, porque en Málaga la bella, los saltitos no se dan… (Murga Abanicos y Soplaores, 1987).

De revisar las referencias a nuestra Semana Mayor en las últimas tres décadas, nos permite demostrar que la evolución de las coplas y la temática de los grupos de carnaval ha estado muy ligada a la propia evolución de la fiesta y al aprendizaje de las técnicas musical y letrística, con el objetivo de reflejar no solo el sentimiento cofrade (más directo y personal), sino la recreación del ambiente, las voces, la luminosidad, la memoria y todo el conjunto de escenográfico con el que se viste la ciudad durante la Cuaresma. Se trata del más importante acontecimiento religioso, cultural y social; y los autores irán retroalimentándose del aprendizaje de las formas y posibilidades del carnaval cantado para el logro de creaciones, en la que además de proyectar la devoción –un fenómeno que abarcará hasta mediados de los años noventa–, permita referir el aporte de valor de las Cofradías al conjunto de la ciudad y cuya mejor muestra sean las Casas de Hermandad, las labores de beneficencia o la proyección económica y turística. Todo ello dando tanta importancia al fenómeno ciudadano como al significado espiritual, y en la mayoría de las oportunidades, optando por una visión compartida a modo de crónica general.

Playas abarrotadas, calles estrechas, paro y droga; tráfico insoportable: Semana Santa. La abuela que regaña a sus cuatro nietos, y el Continente que vuelve locas, a las Marías con sus rebajas. Gitanos malviviendo en los Asperones, una muralla de los romanos… ¡Ay, cómo agobia, el terral en verano!, se cierran hospitales, los autobuses en huelga, hay ópera en el Cervantes, feria en la Malagueta, el Trece que no llega, calle Larios está cortada, la Alcazaba de obras, ¡cuántos problemas! La gente que le gusta Carmen Abenza, Perchel enfermo, feria de agosto; tenemos ya el Málaga en primera, el Cautivo que lleva a sus penitentes, los grandes barcos llenan el Puerto, y por Chinitas ya no pasa la gente. Málaga de los ochenta, ¡Dios mío cuánta locura!, pero algo tiene esta tierra, que me enamora y me embruja. (Comparsa, De tu costilla, 1989).

Un barrio entero en la calle, va siguiendo a un hombre vestido de blanco. Málaga tiene una novia allá en la Merced. Un planear de palomas, dan tributo a su señora y un jardín de lindas flores, viste el manto de sus penas y al llegar la luna, ya huele a romero, a un verde esperanza de alegría y de fe. Y un bandolero cobijado en una ermita le dedica sus serranas a la dama más bonita. Caballeros de la muerte hacen buena su agonía. Un hombre libre está, lo ha liberado un rico, y un gitano va bailando bulerías de pasión. Llevando el trono al cielo, con pasitos marineros, aquí se reza cantando, y esta es la saeta, de un humilde portador. (Comparsa Almas de cartón, 1991)

Se engalana el cielo con claveles rojos, solo dos faroles le van flanqueando, por las callejuelas el Lunes Santo..., se engalana el cielo, túnica blanca, túnica blanca… ¡Ay! Mi Cautivo, siempre trinitario, por los siglos amén. (Comparsa Realeza, 1996)

Ayer me dijeron que Jesús Cautivo, miró de reojo queriendo gritar; ¡anda!, dame se capricho que quiero escuchar mi nombre, y tragarme esos “te quieros”, mientras me suben al Cielo, de mi tribuna de los pobres… déjame ser lazarillo de este Martes Santo, deja el rico en su sillón y hazme un hueco en tu escalón, que está la Virgen mirando (Comparsa Al Ladrón, 1999).
Soy cristiano de tus noches de luna llena, con mil cruces de estrella, que yo no tengo hermano, ni agua bendita en las manos, que me curase las penas… Mira, niña malagueña; la tribuna de los pobres, que muere y se queda quieta, al paso de ese Cautivo, manto al viento de un suspiro; que lo mece, vida mía, ay la marea. (Comparsa Hermandad de Sangre, 2004)

Una visión y unas formas de expresión que darán sus mejores frutos con el nuevo siglo y cuya mejor demostración sea la incorporación del ámbito religioso (estética y retórica) a la temática (disfraz) de algunas comparsas con el desarrollo de personajes muy cercanos al mundo espiritual católico, lo que supone la incorporación a la expresión carnavalesca de la vida religiosa y mostrar nuevas posibilidades, una evolución muy significativa en el espíritu del género carnavalesco andaluz.

Uno de nuestros autores más sobresalientes, Máximo Gómez Padilla, realizará las dos creaciones con este enfoque a mitad de camino entre la reflexión espiritual personal y los sentimientos colectivos: la comparsa El Altísimo de 2003 (el personaje es el relojero de la Catedral) En mi Catedral. Hoy cambiaré las tablas de este escenario, por las de un confesionario, donde me quiero confesar, que tengo una guitarra por sacramento y la he bautizado en un templo que se llama carnaval… Ya se está abriendo el telón, la Biblia de los quereres, y le doy gracias a Dios, que siga teniendo fieles. Un rosario de coplillas, el disfraz en un madero, que sale cada año una vez, como el Nazareno, Nazareno); y la comparsa Palosanto de 2006 (el personaje es un escultor-imaginero cofrade) Si las coplas se tallaran, como se talla una Imagen, unas serían de madera, y otras tan solo de cera, que al tocarlas se deshacen, y serían los copleros, solitarios carpinteros, en talleres solitarios… El lunes tu cautivo, el martes me sentencias, el miércoles soy rico, cuando te tengo a mi vera, jueves de esperanza y expiración, viernes penitentes de tu amor, y el domingo resucito si me llamas, bendita sea la semana, mi semana de pasión… Parece que tiene vida, tu carita y tu pelo largo, y tus manos, sin embargo; se ve que son de mentira. Los clavos tuve que pintarlos, porque cuando fui a clavarlos, me dio fatiga. Llevo una cruz, tengo el hombro dolorío, las lágrimas de tus ojos, las han tallado los míos, me llaman el loco en la calle, porque te hablo como si me pudieras oír, lo que se interesan por tu imagen, lo que te hablan y te rezan, solamente para pedir, y cuando estés en el retablo, recuérdame tan solo lo que fui, un amigo que no quiso un milagro, un amigo que te quiso solo a ti, y te quiso como eras.

Unos aspectos observables en la modalidad de comparsa (con su carácter más alegórico) y en el que la copla servirá de medio al autor para la trasmisión de otros valores (históricos, culturales, tradicionales), la proyección de una identidad tanto individual como colectiva y en la que el componente teatral de las agrupaciones favorecerá redondear los distintos mensajes con su representación escénica.

Es probable que en la evolución de la copla carnavalesca, las mejores muestras estén por llegar en el futuro, ya que sin olvidar su carácter de respuesta a los acontecimientos, y probablemente debido a la significación de la Semana Santa a todos los niveles, se ha inaugurado una variación (gestada durante años) que además de combinar los factores: tiempo y espacio-ciudad, posibilita su supervivencia al alejarse de carnaval entendido como una tradición y acercarse más al concepto de cultura viva, útil como medio de expresión para canalizar experiencias y las observaciones concretas de sus autores, y cuya vigencia dependerá de la difusión que alcancen y de la capacidad receptora de sus mensajes.

De una casa encalá
de la Trinidad
hoy sale
lo mismo que el Cautivo paseará
por alguna de sus calles.

Con las manos atadas
y la cabeza agachada
no tiene ni para un puchero
que no hay crisis, cuéntaselo a su casero
porque lleva cuatro meses sin cobrar.

Le ha preguntado a un hombre
justo en la plaza de Montes
si le queda alguna plaza de peón
y siente un latigazo
cuando no le hace ni caso
y por calle Carril le dicen
que no tiene puesto libre
que no.

Y por Mármoles pregunta por los bares
por si alguien necesita un camarero
por muy poquito dinero
sin seguros sociales
y recuerda por el puente de la Aurora
que su Magdalena llora
y lo que sufre su “mare”.

Feliz Sáenz, Puerta de Mar y la Alameda
y otra cruz le espera en calle Larios
plaza de la Constitución, puta embustera,
que promete su derecho para un trabajo.

Uncibay, Núñez y Carreterías
Puerta nueva y otro día más sufriendo
llega a casa y le dice “mi vida”
ojala algún día regrese a mi templo
sin la corona de espinas.

Comparsa La Ciega, 2007.



DAVID DELFÍN
Es autor de los libros: Carnaval en Málaga 1979-1983, y, La máscara en la copla (carnaval cantado y periodismo). Colaborador de Canal Sur. Promueve el portal www.carnavaldemalaga.com

RESEÑAS DE COPLAS Y SUS AUTORES:

1. Comparsa Los Liberales, 2003. Autores: Juan y Jesús Gutiérrez Fernández.
2. Murga Los Panchitos, 1983. Autor: Francisco Jiménez y Lino Bueno
3. Murga Abanicos y Soplaores, 1987. Autor: Juambe Cobos.
4. Comparsa De tu costilla, 1989. Autor: José Miguel Morales.
5. Comparsa Almas de cartón, 1991. Autor: Juambe Cobos.
6. Comparsa Realeza, 1996. Autor: Diego de la Torre.
7. Comparsa Al ladrón, 1999. Autor: David Santiago Velasco.
8. Comparsa Hermandad de sangre, 2004. Autor: José Redondo Holgado.
9. Comparsas El altísimo, 2003; Palosanto, 2006; La ciega, 2007. Autor: Máximo Gómez Padilla.

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