lunes, 8 de febrero de 2010

Dos semanas de homenaje al "Cabeza"

El verdadero concurso se puede decir que empieza con las semifinales. El pase por el Teatro Alameda se ha convertido en un puro trámite para muchísimas agrupaciones. Sin embargo, son las menos “agraciadas” en autoría y en voces, las que se dejan el alma en las tablas de calle Córdoba buscando el premio que, ya por sí, significa para ellas el pasar al Cervantes. Hacía muchos años que no bajaba el número de agrupaciones inscritas para participar. Este año si no llega a ser por los grupos provinciales y regionales no hubiera hecho falta ni preliminares. Más de la mitad eran de fuera de la capital. Sinceramente pienso que esas que se quedan en el Alameda, salvo alguna que otra excepción claro, son agrupaciones a las que aún les queda bastante para llegar a un cierto nivel mínimo para competir en un concurso. Durante la fase preliminar recibí un correo de una persona allegada a una de estas agrupaciones, quejándose del trato que le habíamos dado en una crónica. Venía a decirnos que todos los grupos se merecen un respeto. Pues claro que sí, y que no me entere yo que se le falta el respeto a ninguno. Pero con 30 años que cumplen ya nuestros carnavales, pienso que va siendo hora de que ese respeto también se le tenga al mismísimo Carnaval y a Málaga. Y sino estás preparado e incluso no cumples las bases mínimas exigidas pues no te inscribas. Prefiero un concurso de seis noches por calidad que uno de doce por cantidad.

Ya en Semifinales, afortunadamente, la cosa cambia, incluso se aprecia en la mayor asistencia de público a las sesiones. Después de la primera criba, la mayor calidad de las agrupaciones semifinalistas es considerable con respecto a las que se han quedado fuera.
Nuestro concurso es un concurso donde no suele haber sorpresas mayúsculas. Casi todos los años son los mismos los que están ahí. Tanto para optar a los premios como para incluso tan solo meterse en la final. Este año sí ha habido alguna que otra sorpresilla. Las murgas de Benji y Chema, asiduas en las últimas finales se quedaban fuera, a beneficio de dos murgas provinciales: Alhaurín y Estepona. Incluso la Murga de Kike superaba en puntos a la de Benji tras acabar la fase semifinal. Curioso.
Hablar de las otras tres finalistas, dígase Manitas, Mandelita y Academia de baile, es decir que personalmente considero que en la actualidad están un escalón por encima de las demás, por no decir una escalera entera. Estas tres agrupaciones están dando un nivelazo a la modalidad impensable hace unos años. Cualquiera de ellas podía optar a lo más alto. Este año ha vuelto a repetir el primer premio la de Pedro Vera. Anteriormente había sido Zumaquero el que triunfaba también consecutivamente. Pariente sigue estando siempre ahí, y cualquier año se llevará el gato al agua. Esta rivalidad, que fuera de los concursos me consta que es sanísima, les está llevando a superarse año tras año, y a nosotros a disfrutarlos.
En comparsas, pues más o menos, idem. Las de siempre. Es que tampoco hay muchas más, todo hay que decirlo. Este año en la mayoría de las quinielas se coincidía en cuatro agrupaciones. Y para el quinto puesto en la final había tres grupos con opciones: El Ministerio, Los Hombres del Tiempo y Akelarre. Quizás haya entrado la menos esperada, pero en un principio era una comparsa considerada.
Ya una vez en la Final había que esperar la artillería, en forma de repertorio, que iba a desplegar cada agrupación. En general hubo buenas letras en todas ellas. Algunas por supuesto más destacables que otras, pero eso ya está en el gusto del consumidor. Yo personalmente, como letras, me quedo con las del Arroyo y sin embargo quedó en cuarta posición.
Pero quiero hacer mención especial para la comparsa de Ronda: ganadora del Primer Premio. Esta comparsa tal como se compone en la actualidad, ya irrumpió en nuestro carnaval el año pasado, apuntando muy buenas maneras. Aunque personalmente pienso que por repertorio no llegó más alto. Sin embargo este año, mejorando un poquito ese aspecto, y digo un poquito ¡eh¡, ha conseguido llevarse el galardón. Comparsa que ya en semifinales dejó el listón muy alto, y que quizás ayudada por todo lo que rodeó la final en cuanto a su llegada de Cádiz, etc… levantó una expectación inusitada. El Cervantes a las cinco de la mañana parecía la Gala Infantil, que ambientazo. Pero vamos a ver si soy capaz de explicarme bien en lo que quiero decir. Ya he dicho en anteriores crónicas que esta comparsa me parece la mejor que ha pasado por el Carnaval de Málaga en sus 30 años. Pero la mejor en ejecución ¡eh¡, en como cantan, impresionante. No en qué es lo que cantan. Eso ya son otras cuestiones más complicadas de medir y valorar. Yo por ejemplo me compro un disco de Sabina antes que de Plácido Domingo. Me parece justísimo el Primer Premio, y más después de ver a un teatro en pie gritando ¡campeones¡, sería idiota si discutiera eso. Yo estuve allí, y lo vi. Pero hay cosas que me envenenan. Esta comparsa ha venido este año con una voz fantástica como es la de Fali Vila, ex componente de comparsas de autores míticos gaditanos. Alguien que canta para no parar nunca de escucharlo, una maravilla. Pero bueno, a lo que voy. Me pareció de un catetismo total la adulación y el halago que se le profesó por parte de algún que otro espectador a este hombre. Vamos estoy completamente seguro que el mismo Fali Vila se pudo llegar a sentir avergonzado. Yo oí como desde el Gallinero o desde algún palco, no pude llegar a precisar bien, se llegó a gritar: “Fali eres Dios”. Vamos que los que estaban en el escenario con él eran todos figurantes ¿no? Esto es un comparsón desde el bombo hasta el punta de la izquierda. Yo en mis muchos años de Carnavales nunca he oído en el teatro decirle nada parecido ni a Ginés o a Antonio Carlos, por poner dos ejemplos significativos. Esos si que son dos verdaderos Dioses del Carnaval de Málaga, dos que como otros muchos llevan dejándose el alma en ese escenario por levantar nuestra fiesta. Y que no suene esto a ofensa hacia nadie, ojalá tengamos la suerte de volver a disfrutar a Fali el año que viene, porque sería un lujazo.

Ya generalizando, pienso que en cuanto a los repertorios sigo echando en falta más implicación en los temas locales. El periodismo cantado que se le supone a las coplas de Carnaval en este aspecto brilla por su ausencia. La política nacional le gana la partida a la política municipal, siendo Zapatero con la crisis el argumento más cantado en este aspecto. En las letras locales, el tema que más ha salido es el elevado número de obras en la ciudad, siendo las del Metro y el tráfico caótico producido por las mismas el más destacado. Recuerdo que en una noche de semifinales la única agrupación que tocó un tema local, eligió la controversia producida por el Obispo de la ciudad con el nombramiento de El Cautivo como alcalde perpetuo de la ciudad. Y curiosamente fue una agrupación que no era de la capital sino de Alhaurín El Grande. Otros temas más generales que han aparecido con más asiduidad han sido la operación de Belén Esteban y las hijas del Presidente del Gobierno en su visita a la Casa Blanca. Pero sin duda el tema estrella en la coplas de este año ha sido el merecido recuerdo a Miguel González. Han sido muy pocas las agrupaciones que no han incluido en su repertorio una copla a la memoria del “Cabeza”.

En otro orden de cosas, destacaría la reciente revisión de las últimas bases del concurso, promovida por la AMAC (Asociación Malagueña de Autores de Carnaval), lo cual ha supuesto más libertad a la hora de representar sus obras a los grupos. Los figurantes han podido aparecer y desaparecer del escenario según les marcaba su guión. También incluso ha habido una agrupación que ha podido cantar dos estribillos distintos en la misma función. Siendo revelador, que algunas de esas agrupaciones que han utilizado estos nuevos planteamientos, sus autores aún no pertenecen a dicha Asociación, a los cuales invitó desde aquí a que pueden hacerlo cuando le plazcan. La unión hace la fuerza y debemos ir todos de la misma mano.

En cuanto a la organización y a la función de la Fundación, en líneas generales no se ha producido ningún problema demasiado significativo. Aunque por supuesto todo es mejorable, y año tras año deben analizar los errores cometidos para no caer en lo mismo durante la siguiente edición. Les sugeriría, que por ejemplo con los medios de comunicación que tienen la gentileza de hacer un seguimiento del concurso, y que desgraciadamente son pocos, tuvieran un poco más de mimo. Viví como un vigilante jurado echaba de su butaca a Juan José Rodríguez, Escudo de Oro de la Fundación y autor de un libro referencia para esta fiesta, que este año ha realizado funciones de redactor para CarnavaldeMálaga.com, y era desplazado hasta el Paraíso. También me pareció excesiva la duración de la Final. Media hora de retraso en el comienzo. El descanso demasiado largo. Creo que se podrían unir los intermedios de entregas de escudos, distinciones y demás para hacer más dinámica la noche. Existe el rumor de que se fue alargando todo para esperar a la agrupación de Ronda y que no llegara con la final ya concluida. Me cuesta pensar que fuera ese el motivo, porque si de verdad es así, habría que mirarse eso muy bien, porque puede sentar un precedente muy peligroso.

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