domingo, 1 de marzo de 2009

Pito de Oro, del bueno, nada de bisutería...

Este año he tenido el honor de recibir de mis compañeros el premio más grande que se me ha otorgado en toda mi vida carnavalera: el "Pito de Oro". Este año he cumplido veintisiete carnavales, qué no son pocos. Estas palabras las estoy escribiendo desde mi casa, en un cuartito donde tengo todos los recuerdos y trofeos que durante estos años he ido acumulando, que dicho sea de paso y con toda la humildad del mundo, tampoco son pocos. Y entre tanta placa, estatuilla y demás, he puesto en su pequeña cajita el preciado Pito, y la verdad es que cuando lo miro me parece que brilla y reluce más que cualquier primer premio y cualquier galardón de los que poseo. Pero ante este reconocimiento, como ya dije a la hora de recogerlo, solo me sale decir GRACIAS, con letras mayúsculas.


ESCUCHA EL ACTO DE LA ENTREGA



Para terminar decirle a Pariente y a "tos sus mariquitas", que de bisutería nada, jajaja... que como la cosa está tan chunga. lo llevé a empeñar y me daban una pasta, pero me pudo más el "shentimiento coplero..." y me arrepéntí en el último momento.

ESCUCHA EL CUPLÉ QUE SE CANTÓ AL RESPECTO EN LA FINAL




No quiero extenderme mucho con el tema en cuestión, en este mi blog, y solamente quiero pegar un par de artículos referentes a este asunto que se han publicado en fechas recientes. Uno es de Paco Rengel, director de YMálaga.com, periódico que me ha ofrecido este año el poder escribir en sus páginas sobre el Carnaval. Y el otro es de Dede Cortés, autor de la comparsa de Alhaurín. A ambos muchísimas gracias.

Pedazo de Pito por Paco Rengel

Criticar no es el verbo que mejor conjuga con hacer amigos. En los carnavales no se andan por los pretéritos anteriores para ejercer ese sanísimo y democrático ejercicio: los murguistas y comparsistas utilizan el presente de indicativo de un estribillo y, si es preciso, señalan a la platea donde se encuentra el censurado. De ahí lo del indicativo... presente de indicativo. Por estas premisas aceptadas de mejor o peor grado, entenderán perfectamente que recibir un premio en un ambiente en el que navegan las discrepancias y planean las discusiones y las rupturas, como en casi todas las esferas, resulta más valioso aún ser reconocido. Cuando me enteré de que a Juambe le daban el 'Pito de Oro', que es la máxima distinción del Carnaval de Málaga, me sentí como el que ve a un antiguo amigo de la adolescencia en la tele y empieza a decirle a toda su familia: "Yo, con ese, jugaba al escondite". Aunque la distancia sean decenios, uno siente un profundo y emocionado orgullo por codearse con el protagonista. Esa sensación la he vuelto a experimentar hace un rato. El curso de la vida nos obliga a recorrer caminos divergentes. A Juambe le tenía perdida la pista hacía más de veinte años. Escuché en su día que un grupo de mi pandilla de El Palo, entre los que estaban el Boris, el Burgos, el Roper y el propio Juan Bernardo, había concursado en un incipiente Carnaval malagueño. Yo no sabía ni lo que era eso. Años después, cuando ya se me había olvidado el comentario, mi mujer me contaba cómo eran las agrupaciones de Málaga y solía repetir el nombre de Juambe, pero yo ni me daba por aludido; no me imaginaba que fuera el jovencito con el que compartí muchos ratos lustros atrás. Hasta que el año que asistí a la final en el Cervantes, en el 2004, pude comprobar que, efectivamente, era el Juambe con quien yo jugaba al fútbol y, para hacerme importante en casa, le enseñé a Rosi mi foto con el artista en un partidillo de fútbol-sala. Él era uno de los muchos que se reunían en La meca de los pantalones de El Palo, en aquel oráculo de ilusiones de gente que ni siquiera había llegado a los 18 años. El 'sumo sacerdote', Augusto Burgos, escuchaba a todos y les aconsejaba sobre los estudios o el trabajo. Allí iba Juambe y quien firma estas líneas, entre otros muchos. El Miguel Toledo (funcionario de Prisiones), el Medina (psiquiatra), el Carreras (pintor), el Boris (albañil), el Pedrito (fontanero)... y el 'Pito de Oro', todos preparados para afrontar caminos diferentes, pero que con el tiempo podían volver a unirse, como es el caso. Ahora todos, en la distancia, en el alejamiento de los años, podemos presumir de tener un pedazo de pito entre los nuestros. ¡Enhorabuena, Juambe!




Algo más que un Pito de Oro ¡ Gracias Juambe ¡ por Dede Cortés

Parece que fue ayer cuando comenzaba y a estas alturas el Carnaval 2009 ya se nos marcha. Y lo hace con las mismas sensaciones de siempre; aquella alegría de disfrutar otro año más cuando llega este carnaval soñado, se mezcla a estas alturas con el cansancio acumulado por muchos días de movimiento para grupos y aficionados. Ahora tenemos todo un año para saborear y digerir, las coplas que han quedado para la historia de este 2009, que afortunadamente para todos, no son pocas. Pero para muchos carnavaleros, algo más ha quedado en la retina de este carnaval que se nos marcha, con la entrega del pito de oro de este año. El Carnaval siempre salda sus deudas. En mayor o menor medida, pero siempre ajusta las cuentas pendientes de aquellos que tanto nos dieron, que tanto trabajaron, que tanta ilusión pusieron en esto, cantándonos año tras año.... Si me quedaba alguna duda, este año me han resultado despejadas. El Carnaval tiende a ser agradecido, justo con quien tanto lo ha querido y cada año, la entrega del pito de oro por parte de las agrupaciones, es la mejor manera de reconocer a tantos buenos carnavaleros; es por ello que Juambe también lo merecía. Merecía ese reconocimiento por su trayectoria. Y es que cuando muchos de los que hoy estamos disfrutando de esto, aún andábamos haciendo trastadas en los patios de los colegios, Juambe ya le escribía y le cantaba a Málaga, a su tierra, a la nuestra... y lo más importante, si ahora es difícil hacer carnaval, imaginaos hace casi treinta años, entonces sí eran tres gatos los que lucharon por retomar el Carnaval en Málaga durante los ochenta. Juambe era otro de ellos, aportando su trabajo y su incondicional amor por la fiesta. Descubrir y describir el trabajo y la obra de Juambe puede resultar una misión imposible en tan solo unas líneas. Malagueño y carnavalero, fiel a sus principios de defender su tierra y su carnaval, ha sido un soldado más al servicio de su privilegiada pluma, capaz de compaginar a la perfección lo que él quería contar y cantar y lo que el teatro quería escuchar de sus comparsas. Desde su primera letra con 18 años, si mal no recuerdo para "Los Marenguitos" (1983), hasta Juan Sin Miedo (2004), han sido más de veinte años de coplas, que ha compartido con muchísimos carnavaleros de esta ciudad. Amigo Juambe, ante tanta entrega, ante tanto trabajo, ante cada uno de tus grupos, ante el regalo de haber sido "rival" y compañero, guarda bien ese pito de oro, y a sabiendas de que nunca lo olvidarás, cada vez que lo mires ten siempre presente que no deja de ser la mejor de las maneras, que tienen los carnavaleros de darte las gracias por tu fenomenal trabajo durante tantos años. ¡Gracias Juambe!

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